Cómo trabajar con prana

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Mi corazón y mis neuronas comparten interés entre el estudio de Yoga clásico y el sistema nervioso (y cómo los dos se fusionan). Y como también no tienen nada que ver. Donde hay conexiones, se hacen, pero intento no modificar la práctica y enseñanzas del yoga para que encajen en los descubrimientos recientes de occidente. Ni viceversa.

Tras varias publicaciones dedicadas al sistema nervioso, va tocando hablar de yoga, y en concreto de prana.

Para ello vayamos a su origen, al principio de los tiempos, que en la visión hindú se llama Pralaya, el final de un día de Brahma: cuando todo a nivel macrocósmico va al estado de disolución.

El cuerpo cósmico está dormido y todo está en perfecto equilibrio, en silencio.

Sin embargo Brahman se despierta y le asalta un deseo: ¿cómo soy? Esto genera una vibración, spanda, y todo el universo se crea a continuación.

Esa vibración o spanda es la primera manifestación de prana.

Spanda: es el sonido y experiencia de la creación que emerge del silencio o la nada. El silencio es la eterna subcorriente tras cada actividad. Hay un texto tántrico, Spanda Karika donde podemos aprender más sobre spanda, pero es muy simbólico, nos lo tiene que enseñar/descodificar un maestro (como casi todos los textos de los que bebe nuestra práctica).

Spanda es cualquier tipo de pulsación, contracción, estiramiento. Bajo ello está la capa de silencio hacia la que busca llevarnos la práctica de yoga.

Todo surge de ese deseo, esa pregunta: ¿Cómo soy?

Y aquí tienes: todo el universo, las innumerables formas, tamaños, colores, especies, tejidos, ríos, tierra…. Todo lo que ves, se ha creado en un milisegundo. Ese deseo genera un desequilibrio en los gunas y da lugar sucesivamente a Mahat, Buddhi, Ahamkara. La energía de la consciencia se va volviendo más física, burda o material y se expresa como los 3 gunas, que se van volviendo más materiales o físicos en Manas (los 4 aspectos de la mente), los indriyas, tanmatras y bhutas (5 elementos).

Los 5 elementos dan lugar (sigue esta transformación de la consciencia a aspectos más visibles) a los doshas que generan los dhatus o tejidos y de ahí aparecen los 5 órganos motores y 5 órganos sensoriales que crean nuestro cuerpo tal y como lo vemos.

Por tanto nuestro cuerpo no es otra cosa que la evolución de Mahat. Esa materialización de la consciencia ocurre por las distintas transformaciones de prana que se solidifica y da lugar al elemento tierra, se evapora y da lugar al elemento aire etc.

¿Qué hacemos en yoga? Trabajar con estas manifestaciones “materiales” que tenemos: órganos de los sentidos, motores, elementos. Con aquello más visible, tangible, la base de la escalera o última manifestación de la consciencia. Y lo hacemos a través del equilibrio de doshas para movernos hacia satva y subir por esta escalera…acercándonos a la consciencia.

Samkhya es un sistema filosófico complejo en el que meditar, reflexionar y contemplar de por vida. Aquí un resumen que espero que lo haga sencillo para entender qué es prana, de dónde viene y cómo interactúa con ella la práctica de yoga.

Etimología de la palabra:

Pra (prefijo): primario, primordial, innato….

Ana (raíz verbal): viene de anu: partícula subatómica, lo más pequeño, sutil, diminuto, que no se puede dividir.

Prana: la primera, más pequeña e indivisible unidad de energía primaria, más sutil.

Prana (como la más pequeña partícula subatómica) está presente en todo lo que existe.

Se puede traducir como fuerza vital, energía, principio vital. Es la energía que sostiene la vida. Lo que anima todo: vivo, no vivo, visible e invisible. No hay lugar donde no haya prana.

Es el destello o impulso que conecta el cuerpo material con el sutil. Está presente en la respiración, alimentos, luz del sol y de la luna, agua y los 5 elementos (pancha tattvas/bhutas)

También se expresa en los objetos inanimados como una piedra. Si miras a nivel subatómico la energía se mueve, la piedra está animada pero confiamos mucho en nuestro sentido de la vista. También la piedra cambia su textura con el tiempo, queda impresa con un fósil, etc

Prana no es sinónimo de respiración, sino la primera causa o vibración (spanda) presente para que algo se manifieste en su forma más sutil: luz, sabor, sonido, tacto…esas experiencias (tanmatras).

Prana es cualquier tipo de animación, de experiencia: parpadeo, tragar saliva, mover un dedo, si tienes sed, o te sientes saciada, con sueño, bostezas… Todo esto son manifestaciones, formas de prana.

Y este aspecto es muy importante como yogis. Hay una frase que repito a menudo y que menciono también en mi libro Yoga es mantener atención, sin atención no hay yoga. Lo vemos a continuación.

Dos tipos de prana:

De manera que todo lo que existe tiene prana. Una piedra también, los animales, este ordenador con el que os escribo.

Prana está por todos lados, es omnipresente, pero no en estado despierto. Los dos tipos primarios de prana son:

  • Prana cósmico: la energía primaria de todo el cosmos que hace la vida posible. La fuente de todo tipo de prana en seres individuales.
  • Prana individual: la energía que permite la vida en cada ser de manera individual.


Este prana individual está en todo el cuerpo pero no todas las personas tienen niveles consistentes de energía ni están llenos de prana, ¿por qué?. Porque estamos hablando de dos tipos de prana:

  • el que hace la función básica de mantenerte con vida, de respirar.
  • Un aspecto de prana más sutil que la respiración que es CHETANA, consciencia. Para que se active, debe estar presente la mente, el deseo, iccha shakti, foco, concentración.

Hay una frase clave en yoga, también hablo de ella a menudo: DRISTHI MANAHA PRANA

dristhi es la mirada física, foco o mirada interna-mental, el deseo.

Prana no se mueve por sí sola, necesita del deseo, de la mente.

Donde va tu foco, va la mente; donde va la mente, fluye prana.

Prana necesita este catalizador o activador que es la mente y la mirada, es decir: LA ATENCIÓN, imprescindible para poder conectar con prana.

De manera que prana tiene distintos niveles y todo tiene prana.

La cuestión es si prana está acompañado de la mente para alcanzar la consciencia, ése es el quid.

TRABAJAR con PRANA

Establecidas estas bases, ¿cómo podemos trabajar con prana, acceder a ella?

Como hemos visto, Prana está en la respiración, comida, luz del sol, de la luna, agua, emociones, cualquier alimento visual, olfativo, gustativo, auditivo… todo ello son fuentes de prana.

Todo lo que entra en el cuerpo es una fuente de prana.

Ahora viene la parte de análisis personal, cuando ponemos en práctica, cuando la teoría se convierte en living yoga:

¿Cuáles son tus fuentes de prana? Qué series ves, horas de sueño, en qué actividades pasas el día, con qué personas, permites descansos a los órganos de los sentidos (¿os suena de ayurveda: dinacharya, ratricharya, o de yoga: pratyahara?), tu alimentación, tu respiración, etc.

Aquí sale mi parte “nerviosa” y me viene una conexión: ¿no es prana a este nivel cuidar de nuestro sistema nervioso? Dormir bien, alimentación saludable, descansos sensoriales, relajación, relaciones personales nutritivas, cuidado personal…

Volviendo a prana, ¿cómo conectar, trabajar con ella?

  1. Está detrás de cada experiencia que tenemos: calor, hambre, sed, pensamientos, emociones… no hay actividad física, mental o emocional que no sea por prana. Conecta con la fuente u origen de cada sensación y conectarás con prana: ¿cómo reconoces que tienes sed, hambre, picor, la llegada de un pensamiento…? ¿qué vibración deja cada una de estas cosas en tu cuerpo, psique, emociones?
  2. Atención.
    Pranayama NO es la manera de conectar con prana, pranayama es la manera de extender y expandir prana.

La palabra para decir “ser humano” en sánscrito es prani y significa “el que está hecho de prana”. ¿No es precioso?

Aunque somos seres de prana, eso no significa que cada parte de nuestro cuerpo esté vibrando y pulsando con prana despierto.

Para que prana se active, despierte y poder así expandir, extender y multiplicarla necesita el componente mental o atención (volvemos a dristhi manaha prana).

Para despertar prana debemos ser conscientes. Ahí es cuando se vuelve pranayama.

Mi profesora pone un ejemplo muy útil: tenemos móviles y hasta que no los miras no se desbloquean. Lo mismo pasa con prana. Tienes que mirarla, si no, está ahí pero eso no significa que esté expandiéndose o floreciendo, tienes que darle el regalo de tu atención, de tu presencia.


Presta atención al estado de tu mente, que es cambiante en naturaleza, y constantemente navega de vuelta a satva (equilibrio emocional).

¿No es el regalo de nuestra atención una manera de compartir o llenar de prana a las personas que nos rodean? En vez de seguir desbloqueando el móvil, podemos elevar la mirada y atender cuando nos hablan, mirar a los ojos, regalar nuestra presencia y plena atención. Me recuerda al sistema nervioso y la coregulación.

Pero me recuerda también a como estamos dispersos, distraídos, ausentes, en el día a día y por tanto agotados, sin energía, desconectados (bajos de prana).

   3. Respiración
La respiración no es sinónimo de prana, hemos visto que debe tener el componente de nuestra atención, pero aquí puede venir una duda porque estamos respirando todo el tiempo y experimentamos distintas emociones que hacen que prestemos atención a la respiración (ansiedad, miedo, etc) ¿ quiere decir que esa respiración está llena de prana?

Todas las respiraciones no son sinónimo de pranayama. La respiración es la prenda o vestimenta más externa de prana y su contenido interno o esencia es prana. Lo primero es calmar la respiración para despertar esa esencia que es prana. Y calmar la respiración o para que esté en el estado de pranayama debe tener unas cualidades muy específicas: silenciosa, sin ruidos, sin pausas, sin interrupciones, constante…

Pranayama es extender y expandir prana, no es respirar hasta 20 y suspender todo lo que puedas. Ninguno de mis profes (ni los profes de mis profes que proceden de distintas tradiciones como Kriya yoga, Sri vidya y Kashmir shaivism) jamás han enseñado suspensiones con esfuerzo (sahita kumbhaka), sólo las que ocurren de manera espontánea (kevala kumbhaka) que por cierto es la que Patanjali considera pranayama.

Lleva la atención a tu respiración, hazla diafragmática, así se volverá silenciosa, constante, sin ruidos… que es la definición de pranayama.

¿Qué pasa con las técnicas tipo bhastrika, ujjayi, chandra bhedana, etc? Se llaman pranayamas o kumbhakas porque nos llevan a ese estado de suspensión sin esfuerzo de manera espontánea (no porque haya que forzar la suspensión) y su utilizan para eliminar la fricción en las puertas de entrada de prana en el cuerpo (orificios nasales, garganta, etc). Depende de dónde hay fricción elegirás una técnica u otra. No es en plan: hago 8 rondas de anuloma viloma y ya he hecho pranayama. No, no, no.

Y aquí una curiosidad. Hay técnicas como ujjayi que sólo se hacen sentados (no en vinyasa) y cuando llevas una vida sátvica (aquí la importancia de la alimentación ayurvédica que busca ese estado equilibrando los doshas, es decir, los elementos subiendo en esa escalera samkhya), sin distracciones, retirada. No en nuestras vidas del siglo XXI. Pero ni Ujjayi ni la mayoría de los pranayamas clásicos que se enseñan (y nadi shodana y kapalbhati no son pranayamas, son kriyas de limpieza.

La limpieza es otro tema importantísimo, porque prana no existe sin su polaridad u otra cara de la moneda: apana. Apana es un término ambiguo (tiene varias definiciones) pero una de ellas es eliminar, exhalación, soltar, dejar ir.

Prana reside en los nadis, pero si están llenos de apana, esto es sencillo: prana no cabe. ¿Cómo nos deshacemos de apana? Ésa es la clave de las prácticas de yoga, pero también de las 14 urgencias no suprimibles como llanto, tos, orina, bostezo, risa, gases, hipo… ¿Cuántas veces las suprimimos? Piénsalo. Cada vez que suprimes no dejas que se libere apana y prana no puede circular libremente por los nadis.

Como veis, hay muchas formas de trabajar con prana sin ponernos en la esterilla siquiera. Lleva la atención a tu respiración 2 minutos, varias veces al día, hazla silenciosa, tranquila, constante, como si respiraras aceite (una imagen que procede de los sutras también: Taila Dhara), observa qué necesidades o urgencias corporales suprimes, presta atención a tus sensaciones, emociones ¿qué hay detrás?, atención a tus pensamientos, a tus relaciones y actividades que te drenan en llenan de energía… Esto es vivir yoga. El rato en la esterilla está muy bien, pero ¿cómo seguimos conectados a nuestra práctica, a nuestra existencia como yogis?

Todo es prestar atención, yoga nos conduce a una vida de plena presencia.

Os dejo un hilo para retomar algún día. ¿Cómo compartimos prana? A través de la exhalación. ¿Qué haces cuando hablas? Exhalar. Y con los distintos instrumentos de boca, lengua, labios, garganta estás ni más ni menos que esculpiendo prana. ¿Qué dices, cómo hablas, qué compartes? Prana comienza con ese deseo, iccha shakti, ¿cómo soy?

PD: Samkhya se puede estudiar desde dos perspectivas: dveta y adveta (dual o no dual). En adveta hablamos del estado de Brahman antes de Prakriti y Purusha. Si miramos desde la lente del Tantra hay 36 tattvas. Desde el punto de vista védico, samkhya, sólo habla de 24 (+1). En Tantra hay más sobre Brahman absoluto, para cuando estemos listas.